Etiqueta: #HigieneOcular

  • Blefaritis. Definición. Clasificación. Síntomas. Tratamiento.

    Blefaritis. Definición. Clasificación. Síntomas. Tratamiento.

    Definición

    Etimológicamente, la palabra blefaritis viene del griego blefaron (párpado) y el sufijo itis (inflamación). Es una inflamación de los bordes palpebrales, generalmente crónica y extremadamente frecuente.

    Clasificación

    Anatómicamente, el borde palpebral está dividido en borde palpebral anterior y borde palpebral posterior por una línea llamada línea gris. El borde palpebral anterior comprende la piel y el músculo orbital y el borde palpebral posterior la línea tarsal y la conjuntiva. Hay unos orificios llamados glándulas de Meibomio (responsables de la secreción sebácea) y se encuentran en la parte posterior, mientras que los folículos pilosos, las glándulas de Moll (secreción sudorípara) y las de Zeiss (secreción sebácea), se encuentran en la parte anterior.

    Según el sector del borde palpebral afectado, se puede clasificar la blefaritis en:
    – Blefaritis anterior.
    – Blefaritis posterior.
    – Blefaritis mixta.

    La blefaritis anterior puede ser debida a una infección estafilocócica, seborrea o por una combinación de ambas.

    En el caso de una blefaritis estafilocócica, se presenta con hiperemia, telangiectasias y escamas duras alrededor de la base de las pestañas, que las rodean a modo de “collaretes”.

    En el caso de la blefaritis seborreica, suele asociarse a dermatitis seborreica, la cual puede afectar además al cuero cabelludo o a la piel. Se caracteriza por bordes palpebrales hiperémicos y untuosos con las pestañas pegadas entre sí. En este caso se trata de una secreción blanda y oleosa que puede estar localizada en el borde palpebral a lo largo de las pestañas.

    Ambas se asocian a inestabilidad de la lágrima, ojo seco y otras complicaciones como orzuelos.

    La blefaritis posterior puede deberse a una disfunción de las glándulas de Meibomio o a una meibomitis.

    La disfunción de las glándulas de Meibomio o seborrea de Meibomio se caracteriza por una secreción excesiva de las glándulas de Meibomio. Pueden aparecer una especie de burbujas de aceite en los orificios de las glándulas y la lágrima es aceitosa y espumosa. Puede ser asintomática o puede presentarse con los distintos síntomas asociados a ojo seco e inestabilidad lagrimal.

    La meibomitis se caracteriza por una obstrucción e inflamación de las glándulas de meibomio. Los orificios se ven como tapones de color amarillo blanquecino, cuya secreción puede llegar a ser muy pastosa.

    Ambas alteraciones pueden presentar otras alteraciones asociadas como orzuelo, chalazión, conjuntivitis pailar y queropatía inferior.

    Síntomas

    Dependiendo de la severidad y de la persona, podemos pasar de apenas síntomas, hasta ardor, irritación, enrojecimiento, prurito, visión borrosa, etc. En los casos de afección corneal, puede aparecer sensación de cuerpo extraño ocular, fotofobia, dolor, etc.

    Tratamiento

    Varía según el tipo, severidad, sintomatología y complicaciones asociados. En todos los casos se recomienda la higiene palpebral y el empleo de lágrimas artificiales.
    En la blefaritis anterior, en casos con proceso infeccioso activo puede ser necesario el empleo de antibióticos corticoides tópicos oftálmicos.
    En el caso de la blefaritis posterior, la higiene palpebral se recomienda con compresas calientes para reblandecer la secreción lipídica y dilatar los orificios de las glándulas y en casos más severos se requiere el empleo de colirios tópicos e incluso sistémicos como tetraciclinas y doxiciclinas, los cuales han demostrado mejorar la secreción lipídica.

  • Conjuntivitis: Definición. Causas. Clasificación. Síntomas. Diagnostico. Tratamiento. Prevención.

    Conjuntivitis: Definición. Causas. Clasificación. Síntomas. Diagnostico. Tratamiento. Prevención.

    Definición

    Es un proceso inflamatorio que involucra la superficie ocular, caracterizado por dilatación vascular, infiltración celular y exudación.

    Causas

    Esta inflamación se puede deber a una infección bacteriana o por virus, hongos, ameba, un irritante (físico o químico), ojos secos o una alergia.

    Clasificación

    • Según el tiempo de evolución:
      • Agudas: Inicialmente unilaterales y de rápida progresión al segundo ojo dentro de la semana, su duración total no supera las 4 semanas.
      • Crónicas: Su duración es mayor de 3 ó 4 semanas.
    • Según su etiología:
      • Infecciosas: Virales, bacterianas, parásitos u hongos.
      • No infecciosas: Alérgicas, tóxicas, metabólicas, secundarias a déficits del film precorneal.

    Síntomas

    Los síntomas más frecuentes de conjuntivitis son enrojecimiento, picor, sensación de cuerpo extraño o «arenilla», hinchazón de los párpados, lagrimeo y secreciones.

    Los síntomas de complicación podrían ser dolor externo al abrir y cerrar los párpados, fotofobia, hinchazón significativa de los párpados o sensación de cuerpo extraño.

    Los afectados por conjuntivitis bacteriana suelen tener abundante y espesa secreción amarilla o verdosa, y es habitual que amanezcan con los párpados pegados.

    La conjuntivitis viral se caracteriza por enrojecimiento o inflamación de la parte blanca del ojo o del interior del párpado, con un aumento en la cantidad de lágrimas y una secreción ocular que puede ser transparente.

    En la conjuntivitis alérgica predomina el picor y también pueden sumarse otros síntomas de alergia nasales (estornudos, obstrucción y secreción acuosa), bronquiales (asma) o de la piel (dermatitis).

    Diagnóstico

    El diagnóstico de la conjuntivitis se basa generalmente en determinar si la causa es un virus, una bacteria o un alérgeno según los síntomas, signos y un examen del ojo a través del biomicroscopio.

    Tratamiento

    El tratamiento de la conjuntivitis varía significativamente en función de la causa que la produce:

    • La conjuntivitis vírica, como en el caso de un resfriado, no tiene tratamiento específico, aunque existen cuidados especiales recomendados por el oftalmólogo que pueden ayudar a controlar los síntomas y a prevenir complicaciones
    • La conjuntivitis bacteriana, por el contrario, se trata con colirios antibióticos y suele remitir en una semana aproximadamente
    • La conjuntivitis alérgica suele responder bien al tratamiento con antihistamínicos o puede desaparecer por sí sola al eliminar el alérgeno causante. Los síntomas se pueden aliviar con compresas frías y, en algunos casos, pueden prescribirse corticoides tópicos para reducir la inflamación
    • La conjuntivitis irritativa se minimiza eliminando la causa y administrando tratamiento antiinflamatorio hasta que se recupere la normalidad.

    Prevención

    La conjuntivitis viral y la conjuntivitis bacteriana (ojo rojo), son muy contagiosas. Se pueden propagar fácilmente de persona a persona. Puedes reducir en gran medida el riesgo de contraer conjuntivitis o contagiar a otra persona, siguiendo algunos pasos simples para una buena higiene.

    • Lavarse las manos a menudo con jabón y agua tibia. Lavarlas especialmente bien antes y después de la limpieza, aplicar gotas o ungüento para los ojos infectados.
    • Evitar tocarse o frotarse los ojos. Esto puede empeorar la afección o propagarla a tu otro ojo.
    • Con las manos limpias, lavar las secreciones alrededor de tu ojo, varias veces al día, usando un paño limpio y húmedo o una gasa. Desecha la gasa después del uso y lava las toallitas usadas con agua caliente y detergente, luego lávate las manos nuevamente con jabón y agua tibia.
    • No uses el mismo dispensador / botella de gotas para los ojos infectados y no infectados.
    • Lavar las fundas de almohadas, sábanas, paños y toallas a menudo en agua caliente y detergente. Lávate las manos después de manejar tales artículos.
    • No usar lentes de contacto hasta que tu profesional de visión te diga que está bien comenzar a usarlos nuevamente.
    • Limpiar los anteojos, teniendo cuidado de no contaminar los artículos (como toallas de mano) que puedan compartir otras personas.
    • Limpia, almacena y reemplaza tus lentes de contacto, según las instrucciones de tu profesional de visión.
    • No usar piscinas.

    Fuentes:

    1-ARGENTO, C. (2008). “10.6 Conjuntivitis”. Oftalmología General: Introducción para el especialista. Buenos Aires: Corpus.

    2-https://www.imo.es/es/conjuntivitis

    3-https://optometristas.org/prevencion-de-la-conjuntivitis